jueves, abril 21, 2011

Ishtar

Antes de muchas cosas, solíamos pensar en la grandeza de todas las mañanas,
de todos los atardeceres, de todas las palabras que diríamos en aquellos momentos.
Hoy no decimos nada, para variar.
Hoy no estamos aquí,
hoy hemos desaparecido porque no logramos mantener el ritmo al igual que aves en vuelo.
Pero claro, no estamos diseñados para volar, debe de ser ése el motivo por el cuál pasamos tanto tiempo tirados en el suelo.

Yo sé que tu no te quejas; nunca lo hiciste.
Sé también que reposas en calma y silencio todo lo que no cae por su peso hasta aquí,
como debería ser.
Eso no te lo agradezco, ellos te lo agradecen.
Lo harán eternamente pues de ese modo no son necesarias las explicaciones
que ni tu ni ellos quieren compartir.
Se agradece pues de ese modo no es necesario que mis ojos brillen ni que mis manos sientan. De ese simple modo, no es necesario que nos conozcamos;
sin saber quién eres mantendremos el equilibrio,
sin entendernos hablaremos de palabras,
para escuchar sólo lo que queramos saber.
Sin mirarnos nos veremos detrás de una retina que no será la nuestra,
y lo veamos será bueno.
Y no me digas que no es justo.

¿Caen mis lunas?
¿Acaso mis luceros abandonaron su refugio?










Amennie