No me gustan los momentos en lo cuales, a pesar de todo lo que acontece, de todo lo que nos llega y de todo lo que se nos va, inevitablemente crece una frío hielo en el fondo del pecho, que quema, que duele. Que nos deja esa sensación de inutilidad, de desesperanza y de impotencia.
Quiero poder decir basta, quiero lograr caminar tan lejos como mis piernas puedan, quiero poder gritar sin explicar por qué. Quiero besarte y que no me importe, quiero llorar cantando bajo la lluvia; quiero ver el cielo con otros ojos, quiero atrapar una estrella con los ojos cerrados.
Pero...
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada