Mal momento, mal sentimiento, pésimo estado.
Tercera vez que se van. Tercera vez que se pierden en el horizonte infinito,
impreciso y sin mi.
Tercera ve que daría mis ojos por verle de nuevo.
No comprendo el real motivo de este agujero,
no comprendo de dónde salió ni cuál es su propósito en mi pecho,
el desgraciado me clava en cada respiro,
en cada recuerdo y en cada mirada que se detiene en mi memoria,
de ésas que me permitieron soñar un segundo con una historia diferente.
Pero siempre se repite, siempre.
No se acaba, llegan y se van, por la mierda, siempre se van.
No hay manera, con encuentro forma de evitarlo,
forma de dar vuelta la página,
modo alguno de no quedarme esperando,
rogando por una estrella.
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