El tintineo de una cama de cristal,
roto por el tropiezo de una doncella.
No mira adentro,
un pozo azul negro en medio del cielo,
respira, suave, calmado y lento.
Callan, crujen y caen,
pasos ciegos tras las líneas;
pasos lejos de cualquier pensamiento.
No se apura la marea que baila,
no se altera la mirada quieta,
no se mueve el corazón sereno.
Siente que respira mientras duerme,
alzan vuelo unas alas,
que surcan otros cielos.
Si puede alcanzar una estrella a ojos cerrado,
¿puede vivir en tu soledad?
Dice en el viento, donde brilla en la oscuridad;
dicen hacia adentro... la sombra viva vibra en su mirar.
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